La bala llega a destino y la persona toma una decisión.
Podés dejar que la bala te atraviese de lado a lado, que quede alojada en algún sitio o esquivarla, pero siempre hay una decisión de por medio.
Y pienso en las palabras dichas y como resuenan en los receptores, y mis palabras dan vueltas. Y doy vueltas mis palabras. Se respiran, se huelen, se leen, se escuchan, se presienten, se encienden.
Y asocio libremente (si es que existe la libertad) y de repente pienso en el gol de Messi si es mejor o no que el de Diego. Y me veo mirando el partido del 86, y recuerdo las cábalas y las ubicaciones y el grito de gol salido desde el estómago, y veo a Diego con su estómago reducido y su lucha entre la vida y la muerte. Entre seguir siendo dios en esta tierra o ir a disputarle el lugar al otro en el cielo. Y el cielo no existe, y cada vez es más chico. Y pierdo la perspectiva. Y se me mezclan las palabras y los pensamientos.
Pienso y luego existo. Y quiero probar por un momento dejar de existir y reprocharle como Artaud a los hombres de esta época haberme impedido por medio de maniobras mágicas hacer en este mundo un agujero para abandonarlo. Y saber lo que necesito para vivir y aferrarme nuevamente a la vida.
Mientras tanto Baglietto desde Modelo para armar canta “Las cosas tienen movimiento”

2 respuestas hasta el momento ↓
Ary // Abril 21, 2007 a 10:48 pm |
… bueno era acá…
JLO // Abril 22, 2007 a 4:25 am |
Todo tiene q ver con todo…
parecido si, igual a Diego nadie…
Cuando el arte ataque