Un día más

Amaneció al mediodía. El desayuno se transformó en almuerzo, que importa hoy es mi día, no hay diarios, pero si noticias. Ordeno un poco, repaso la letra, intento acordarme de las acciones, miro la hora, busca los zapatos que pueden servirme. Preparo la mochila, verifico que la bicicleta esté bien inflada, refuerzo un poco ambas ruedas, cuelgo mi mp3 del cuello, salgo a la calle, el asfalto está mojado, parece que llovió, elevo mi vista al cielo, creo que llego, empiezo a pedalear y canto. Llego a lo de Mariela, pasamos letra, armamos el espacio, empezamos a ensayar, suerte que es feriado, no, en lo de mi hermana había asado, y yo acá ensayando, olvido la letra, la olvidan los demás, descanso, mate. Otra pasada. Para la próxima estudien bien la letra así podemos probar más cosas. Despedida, hasta el domingo próximo.
Llego a casa, saco la ropa del balde, la escurro y centrifugo, con esta humedad no creo que se seque, me doy una ducha, verifico la hora, tengo una entrada gratis para el cine, me fuerzo a ir. En la semana no voy a poder. Llego a la ventanilla, una señora que acaba de comprar su entrada, acomoda uno por uno los billetes, me impaciento, la señora se corre, entrego el folleto, me dan la entrada, la alfombra me marea, a quién se le ocurrió ese color, el pasillo es largo y la película la proyectan en la sala del final del mismo. Llego, los escalones son largos y bajos, tropiezo, me ubico. Empiezan las publicidades, el cartel de apto para mayores de 13 años me parece realmente espantoso. Lo que vendrá, suspiro con Johnny, me mareo con unos chinos, otra de chinos, una francesa, unos niños que salvarán al futuro. Listo, se apagan las luces, al fin.
Suena un bandoneón, creo reconocer el tema, sí, estoy segura es Samalea. Pienso, va a gustarme. Una pintora, el dueño de un bar, un joven que vende libros, una decoradora y un premio Nobel de Literatura. Lenta al principio, con imágenes efectivas por momentos, con la musiquita de Samalea que tanto me gusta. No es que sea una mala película. Pero, pero, no sé. El amor y la ciudad son así, no siempre se llevan bien. No siempre la ciudad nos da lo que queremos ver. No siempre vemos lo que nos muestra.
Camino unas cuadras, no hay casi nadie en la calle, entro a mi hogar, al rato suena el teléfono, es mi madre, le pregunto quien es Teresa Constantini. Era modelo me responde, hizo mucha plata, con razón, repongo, por eso se puso al bombón de Navarro como co-protagonista, así cualquiera. Me despido, chau hasta mañana.

Fe de erratas:
Hoy, vuelvo a preguntar, quien es Teresa Constantini, era modelo?. No, la ex modelo se llama Adriana Constantini y es rubia. De todos modos, Teresa sigue pareciéndome muy piola en la elección de su acompañante masculino.

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