Día de renovación

Sonó el despertador. De memoria como todas las mañanas tomé la levotiroxina. Volví a cerrar los ojos queriendo retomar en vano lo que estaba soñando. De fondo alguien hablaba en la radio de un predio judicial o un hotel 5 estrellas. Sonó el celular, la voz de mi madre del otro lado anunciaba que no iría en auto a Capital. Ya había pedido el día, casi sin fuerzas me levanté y decidí ir en colectivo a hacer el trámite. Chequeé todo en la cartera, Guia T incluida. Pasadas las 8 de la mañana ya estaba en viaje. Apenas bajó de la autopista descendí del micro. Ahí estaba la calle Azopardo, pero por la altura faltaban 6 o 7 cuadras. La autopista me cortó el paso, iba hacia la derecha, pero cambié hacia la izquierda adelante. Decido volver a la derecha, ya tengo que estar a la altura, una cuadra más y ya se veían los autos de la federal. Divisé la entrada. Un mar de gente y una cola a la entrada me recibieron mientras un hombre que caminaba con las rodillas juntas repetía: lapiceras, carín, carín, lapiceras. Alguien gritó: quién sigue?. Revisó los documentos, me dio una ficha y me dijo con este número te llaman. Miré el papel, en un costado decía 359. Un cartel luminoso anunciaba 220/5. Completé los datos. Busqué un asiento y saqué el libro de Proust, un hombre sentado a mi lado también leía. Quise ver ( siempre intento ver que lee la gente) , disimulé hasta que logré leer “Don Quijote de la mancha”. Un trámite clásico leyendo libros clásicos. Los números avanzaban veloces. Llegó mi turno. En el escritorio de al lado, la empleada de tintura mal hecha, instaba a una mujer a dejar una baldosa de distancia. Mientras tanto la que me había tocado en suerte, comentaba algo con la del otro lado y hablaba por celular (eso sí puesto en el modo manos libres). Antes (ahora lo recuerdo) me había llamado la atención ver a un hombre con algo en la oreja hablando solo. Ya falta poco pienso, pero no.¿ Me trajiste la copia de la hoja 6 del documento?. No. Traela y volvé. Que largo se está haciendo esto!.Fotocopia. Entrega. Nueva fila. Pago. Nuevo llamada. Foto. Pulgar. Firma. Pasillo. Tinta negra. Huellas digitales. Detergente. Papel. Salida.
Ya está. Ahora vería hacia donde me llevarían mis pies. Calle Belgrano. Defensa. Plaza de Mayo. Cabildo. Turistas, ejecutivos, locos, mendigos, manifestantes, autos, semáforos, micro con más turistas. Diagonal Norte. Obelisco. Nueve de julio en dos tramos. Corrientes. Librerías. Café doble con tostado en La Giralda. Librería: Herzog y Cortázar. Obelisco. Lavalle. Paseo Colón. Vuelta a casa.
Listo,ahora solo resta esperar que el pasaporte llegue y (sobre todo) que pueda ser sellado antes de volver a vencerse!.
Ha sido un buen día. Con el libro de Herzog en mis manos leo y transcribo: “Cuesta acometer este trabajo, esta enorme carga de los sueños. Sólo los libros dan algún consuelo”.

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3 Respuestas a “Día de renovación

  1. Lo que renovaste son las ganas de viajar
    🙂

    ojalá se te cumpla.

    Josi

  2. ¿Qué te pareció el libro?

  3. Me parece que no voy a parar de tomar notas cuando por fin pueda leerlo enterito! De todos modos es uno de esos libros para tener al lado de la cama e ir leyendo mechado con otras cosas… hasta ahora eso es lo que me pareció.
    Saludos

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