La casa era una fiesta

Tal es el recuerdo que vino a mi mente. Bastaba que mi padre comprara un disco para que la casa se transformara, con mis hermanos tomábamos asiento, como chinitos, en el suelo de la planta alta. Así escuchábamos los primeros vinilos que llegaron a la casa que habitábamos en Ensenada. El tiempo fue pasando, pero la pasión por escuchar discos no me abandonó más. Lo que sí cambiaron fueron los formatos, pasé de escuchar discos a escuchar casette y rebobinarlos con la birome bic, más tarde vino el cd y ahora el formato mp3, ese que te permite tener la cantidad de música que se te antoje. Hace unos días, con motivo de mi cumpleaños, mi sobrina me regaló un vinilo doble de Prince, hecho que hizo que me brotaran las lágrimas. Al instante me dijo: “tía, ahora sí que no tenés excusa, hay que arreglar la bandeja de discos”. Así es como el aparato se fue hacia el técnico encargado de tal empresa. El fin de semana volvió a mi hogar, recuperado. Enseguida me puse a escuchar no solo el disco de Prince, sino varios de los que aún conservo. La casa fue una fiesta…

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