Archivo de la categoría: Que se puede hacer salvo ver películas

La delgada cinta del tiempo.

Anoche, salí caminando por las calles de la ciudad que habito rumbo al Teatro Argentino. El camino de mi casa hasta allí lo recorrí en más de una oportunidad, he pasado muchas veces, seguramente más de la que pueda recordar, por la esquina que anoche se robó poderosamente mi atención. No fue la esquina, sino una casa, departamento, ubicado en un segundo piso. Allí en la ochava de la calle, un balcón, sobre el balcón, una escultura, desde abajo, y con la oscuridad de la noche, podría confundirse con una mujer, quieta, inmóvil. ¿Cómo no lo había visto antes? Comencé a imaginar que seguramente allí vive un coleccionista, o un escultor, o una señora que estaba limpiando, alguien con vida, detrás de la escultura. Así, luego de permanecer detenida unos minutos, retomé la marcha.
En la sala Tacec del teatro Argentino de La Plata, se presentaba “Archivo expandido” de Magdalena Arau. Poco sabía de lo que iba a ver. Apenas había leído un comentario al pasar. La ubicación estuvo perfecta, desde allí podría ver. Tres proyectores, tal vez más, radiograbadores, audios truncos, palabras entrecortadas, imágenes repartidas. Elegir que parte ver, elegir taparse los ojos, elegir mirar al que está sentado delante, mientras el que está sentado delante mira hacia la consola. ¿El sonido está fallando? ¿Esto es a propósito? ¿Qué es lo que quieren mostrarme? ¿Puedo elegir? Archivo expandido, es, para mi, todo eso junto, imágenes en super 8, diapositivas, el relato que no llega a ser y sin embargo es. En un momento un cartel dice: el pasado no es literatura. Tal vez no lo sea, tal vez el tiempo, el pasado tiempo, sea solo una sucesión de imágenes, arbitrariamente armadas. Pero esto es solo una mirada, la misma que minutos antes se había posado en el balcón de una casa…
Aquí el tráiler

Copia Conforme

Al salir del cine el pasado miércoles quise recordar el nombre del libro (Digo del libro porque no era el nombre de la película el que quería recordar). Tenía la imagen clara: un libro sobre una mesa, esa es la verdadera traducción o tal vez no. Poco importa. Quizá eso también sea parte de lo mismo que quiere trasmitir la película de Abbas Kiarostami. Supe que iba a gustarme. Un libro sobre una mesa. Un guion que comenzó a atraparme al instante. Luego las actuaciones, la majestuosa Juliette, la bella Italia, todo el arte junto. Realidad o ficción. Ficción y realidad. ¿Será así de bello el paisaje? ¿Puedo conocer la aldea italiana de este modo? Justo cuando empiezo a leer a Benjamin y su concepción del arte. La mirada sobre el arte. Las argumentaciones sobre el arte y sobre la vida. Las miradas. Las oraciones que completamos. Las imágenes que regeneramos. Los momentos que recordamos. La vida como obra arte o como copia certificada.

Twin Peaks: LA SERIE

Hace un par de años que dejé de mirar televisión; un poco por no conectar el cable y otro poco por aprovechar las horas nocturnas leyendo. Cuando la tenía siempre me enganchaba mirando series. Hace un tiempo ya, que conocidos y no tanto, me recomendaban ver Twin Peaks. Finalmente el momento llegó. Gracias a Cuevana, pude ver la serie completa. Contaba los minutos que tardaba en cargarse y calculaba el tiempo que tenía para ver uno, dos y hasta tres capítulos en el mismo día. Como con los grandes libros al acercarme a los últimos capítulos algo extraño comenzó a pasarme. No quería llegar al final y sin embargo no podía dejar de verlo. Como con los grandes libros, ya estoy queriendo verla de nuevo. Hay escenas que son sencillamente maravillosas. Debo reconocer que me gustó más la primera temporada, la que fue dirigida completamente por Lynch, pero en la segunda también hay escenas increíbles, además en la segunda temporada el que actúa es el mismísimo Lynch creando un personaje más que adorable. Anoche vi los dos últimos capítulos y como suele pasarme ( ya que estoy lo repito) con los grandes libros quedé con ganas de más…

Antes que anochezca

Luego de devorarme “El mundo alucinante” de Reinaldo Arenas, partí en busca de una nueva lectura. No sin antes leer “Ida” de Oliverio Coelho, libro que también me devoré por cierto, pero eso quedará si las ganas me acompañan para otro post. Volviendo al asunto del que estaba hablando: entré en una librería de mi ciudad y luego de observar algunos estantes vi “Antes que anochezca” autobiografía del mismo Reinaldo Arenas. Ese mismo día empecé a leerlo. Lo primero que me llamó la atención es el modo de ver la revolución cubana, un modo que hasta ahora apenas sospechaba. Ayer hablando con Vero , gran asesora de lecturas, comentamos acerca de la película que bajo el mismo nombre protagoniza Javier Bardem. Enseguida me puse a buscarla y por la noche acomodé el sillón frente a la computadora y la miré. Como aún me falta leer la mayor parte del libro tal vez me falten argumentos para considerar si es mejor la película que el libro o a la inversa. De todas maneras siempre me resulta mucho más rico leer que mirar una peli. Lo que sí me pareció es que la película es políticamente correcta. Otro hecho que solo pude corroborar cuando después de verla seguí leyendo es el relato que está en el libro sobre La Biblioteca, allí Reinaldo Arenas cuenta cuando ganó el segundo premio por su Novela el Mundo Alucinante, y hace mención a que el primer premio quedó desierto porque entre otros Alejo Carpentier no querían que él lo ganara. Esto en la película no se refleja, solo nombran cuando también ganó el segundo premio por su novela Celestino antes del Alba. Lo que sí está copiado exacto del libro es la escena donde habla de Las cuatro categorías de las locas. No puedo dejar de mencionar que la actuación de Bardem, es fabulosa. También debo mencionar lo que me costó reconocer al mismísimo Johnny Deep en su papel de militar cubano.
No queda más que recomendar ambas cosas, ver la película y leer el libro y hasta si tienen ganas echarle un vistazo al documental que también gracias a Vero, veré prontamente. Aquí el link

El futuro ya llegó…

Hace unas noches buscando videos sobre programas de Filosofía llegué creo que a través de la búsqueda sobre el trabajo alienado y Marx a este extracto de la película Metrópolis. El año pasado, o el anterior, o quien sabe cuando (¡como si eso importara!), nos juntamos a verla en casa, lo malo o lo bueno es que no teníamos los subtítulos en castellano. Vimos una catarata de imágenes y palabras formadas en otra lengua (o mejor dicho letras mezcladas en extrañas formas) Poco importaba, no podíamos dejar de pensar en la genialidad de lo que estábamos viendo. Expresionismo alemán al que ya casi estamos llegando. Una película que se sitúa dentro de quince años. La sentencia de un mundo en blanco y negro.

Instan-táneas II

Hace un par de años, cuando todavía tenía televisión y cable, vagando por los canales en busca de imágenes hubo una que me cautivó: una chica al borde de un puente a punto de saltar al vacío. Luego de aquella vez, miré cada vez que la encontraba “La chica del puente” algo que suele suceder cuando una película me gusta mucho. El cine francés tiene ese no sé que. Cautiva por todos los rincones. Actuaciones exquisitas. Imágenes y escenas para no olvidar.


Queríamos tanto a Johnny

Ir al cine las noches de verano tiene como plus poder estar un par de horas en un lugar acondicionado con aire, con buenas butacas, etc. Al salir se puede comer una rica pizza con cerveza negra. Hasta aquí todo más que bien. ¿Alcanza solo con eso? Claro que no, la elección de la película puede hacer que lo más importante del día haya sido la cena posterior por ejemplo. Esto fue justamente lo que ocurrió anoche. La elección estuvo regida por una sola cláusula: el protagonista masculino es Johnny Deep. Ya al llegar algo empezó a hacer ruido, un grupo de adolescentes ruidosas gritaban en la puerta. Unos minutos más tarde, cuando aún esperaba a mis amigas, la chica de la boletería anunciaba que casi no quedaban lugares. Me apresuré entrada en mano y conseguí una butaca en el fondo de la sala. Quedamos las tres separadas (la última en entrar tuvo que verla desde la segunda fila), el cine estaba completo, literalmente no quedaba un solo lugar. Solo restaba esperar que Johnny apareciera en la pantalla. Eternos fueron los minutos, primero, claro, como no! había que ver a Angelina, caminando con esos tacos, ese cuerpo, esos labios. Ya está, falta poco, al menos está fresco aquí. Ahí está! ¿Qué le pasó en la cara? ¿Acaso lo picó una avispa? .Ok. Busquemos algo positivo (tiempo, tiempo, tiempo) Que lindo es Venecia. ¿Solo eso? Creo que es demasiado. La película “El turista” no llega a ser ni una comedia romántica ni un triller de suspenso. Le doy 1 careta (solo por Venecia). Espero que la próxima vez Johnny no me defraude. Acá dejo el tráiler, no se dejen engañar…